Mostrando entradas con la etiqueta mensajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mensajes. Mostrar todas las entradas

LA CAJA DE LOS HILOS


.

Hay 4 sitios en los que buscar cosas menudas en mi casa: el uñero, la coqueta, el cajón de/sastre y la caja de los hilos.

Peladillas pintadas, lápices, botones, bombillas, pilas... puedes encontrar de todo, muy vintage, of course. Pero como dice la Morrisette: que putada ironía cuando encuentras 100 cucharas y lo que quieres es un cuchillo.

Si de algo vive una soltera es de hilos. Una búsqueda constante -ni de un buen novio que tenga mucho de todo, ni de un marido que nos mantenga- un hilo que nos tenga entretenidas cual gato con su ovillo.
Ya no me sorprende ver a algún amigo/a obsesionado/a con un hilo de antaño -tan viejo que si lo tocas se desharía- la filosofía es: hasta que no haya otro hilo que seguir, mejor no quedarse con las manos vacías.

Voy a tener que perdonar mi ingenuidad porque aún me sorprendo cuando mis arpías se sacan hilos de debajo de la manga. ¿Cómo lo harán? Verdaderas artistas en el arte del telar  y profesionales de los mensajes en una botella. Si a alguien le puede salir bien aquello de enviar una nota a un completo desconocido y resultar en algo magnífico es a Julia.
Notas en una biblioteca, mensajes cifrados, y mails a votantes de su mesa electoral. Increíble pero cierto. ¡Y en pleno nado hacia la orilla!

Por otro lado Alicia me bombardea a preguntas sobre novedades, enarcando las cejas ante mis constantes negativas. Donde yo he tenido una semana de mucho curro y pocas nueces, ella ha encontrado 50 tipos más que le pondrían su nombre a un país.

"Pero si yo tengo 1000 fichajes"- me comentaba Paz. La muy jodía, otra experta cazahilos, desde que está casada, me quiere usurpar como Celestina. Eso sí, a mi me toca bailar con el más feo. "Que nooo, que es muy majo".

Yo dando puntadas sin hilo y ellas hilando fino. No es justa pero, c´est la vie.

MENSAJE ENVIADO


.

Hay veces en que el simple hecho de sentirte culpable no es impedimento suficiente para dejar de hacer algo. Veces, en que la idea de qué pasaría de no hacerlo, pesa más que el miedo a llevarlo a cabo. Y de pronto tienes ante tus ojos un  “mensaje enviado” y ya no hay vuelta atrás. 

Sólo un condensador de fluzo podría enmendar tu error y tampoco debe de funcionar tan bien, o que se lo pregunten a Michael J Fox y su parkinson galopante.

Mientras te embarga una mezcla de vergüenza, incertidumbre y cosquilleo estomacal, pulsas mil veces ctrl+z  en tu cabeza,  pero, el único momento en el que deseas que se abran cien mil ventanas de "¿realmente quieres arrastrarte tanto?", cancelar no es una opción.

Ya sólo queda el remordimiento, literal -donde uñas, bolis y labios son los grandes perjudicados- y metafórico -cuando sientes tanto dolor en el alma que ya no te quedan dudas de su existencia. La única salvación posible es no recibir la bofetada que prevés desde el primer caracter. Pero, admitamoslo, si hay culpabilidad, la probabilidad es muy alta: se avecinan calabazas o, a lo peor, una humillación mayúscula. 

Pero ahí están. Cada fin de semana, en el mundo, se suceden millones y millones de mensajes bomba pasada la media noche, y lo que es peor, gracias a internet ahora existen los mails bomba, y cualquier-sucedáneo-de-chat bomba.

Tres mensaje bomba han estado a punto de hacer volar en pedazos mi RÉSISTANCE anti-bucle (afortunadamente me conozco, bacalao, y borré el número y todo rastro de No-Novio en mi móvil). Como mi ansia autodestructiva no tuvo éxito por ese lado, dejé una bonita canción en el muro del pirata.
¿A ti te ha contestado? Pues a mi tampoco, pero ha cambiado su foto de amor en blanco y negro, por una de devoción en tecnicolor. Ahí lo llevas.

Sólo queda apechugar con mis principios: "si quieres escribir, escribe, porque ya no es que te quedes con las ganas, sino que las retienes y magnificas". Eso fue lo que le dije a Marianne, y espero que ella haya tenido más suerte con el Chaleco.

¿Quemar el último cartucho* o perder el móvil escondiéndolo en cualquier maceta?

*Una cosa es una cosa y otra cosa, son dos cosas. Último cartucho no es dignidad. Esa me gusta conservarla intacta, por mucha orden de alejamiento que me pusiera aquel fulano.