1 comentarios
DEPRESIÓN POST-VACACIONAL
.
Aunque olvidé echar el cierre (mis más sinceras disculpas a todos los enfurecidos fanáticos que han invadido mi buzón de cartas amenazantes) lo cierto es que me he ido de vacaciones.
Al pisar tierra ayer por la mañana, había aún una chispa de emoción por ver a mi familia -al clan y a mis amigos-, enseñar mis adquisiciones, todas las fotos y mi moreno paulatinamente en vías de extinción.
Hoy no queda nada de eso.
Ya está, ya he vuelto, y me quiero volver a ir.
El trabajo que tanta ilusión me hacía empezar el lunes, ya comienza a pesarme.
El pirata que me había regalado canciones y esperanzas ha echado el ancla en otro puerto.
El sudor indeleble de estos días, ya no me acompaña, y mis pies tiritan en las havaianas.
No hay sol, ni luna naranja, ni novedades. Sólo es domingo y mañana lunes.
Pero tengo historias de matrimonios, de exes, de celos, de platonismos, de rupturas, de tipos raros y de África.
He vuelto.
