Mostrando entradas con la etiqueta regalos originales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta regalos originales. Mostrar todas las entradas

DE CASADAS Y CACATÚAS


.

 De cinco "niñas" que nos juntamos a comer todos los días soy la única soltera y es divertido ver como eso parece molestarlas. O no. O eso parecen porque siempre intentan buscarme novio. Ahora que lo pienso puede que piensen que me molesta a mi. ¿Por qué será que todos los casados piensan que todos los solteros quieren estarlo? Hay excepciones. Honrosas excepciones.

-No sé que regalarle a mi novio por su cumpleaños. Ya llevo tres relojes en los tres años que llevamos saliendo.
-Pero ¿qué le gusta?
-El deporte. Y es un poco raro.

Spas, viajes, ropa, entradas, fiestas, paintballs.... Nada.
Hoy nos sorprendía con la elección final. ¡Oh sorpresa! Un reloj! (y unas deportivas) Bajo previa petición del marido en cuestión....
¿El mundo está loco?

Punto número 1. ¿Soy la única que considera que un regalo pedido no es un regalo?
Punto número 2. ¿Soy la única que considera que en los regalos que implican motivación sentimental el valor económico es inversamente proporcional al valor real?
Punto número 3. ¿Soy la única que piensa que jóvenes con relaciones matrimoniales = cacatúas?

Será porque mis regalos son de supermercado y/o naturaleza (a saber, cervezas o piedras o un cartel gigante que diga 'En realidad no soy tan puta solo me comporto como tal'), porque nunca en mi vida he llevado reloj o porque no saldría con nadie que me pidiera un reloj por su cumpleaños (a no ser que fuera el modelo que llevara su abuelo muerto en un naufragio al intentar salvar la vida de un cachorro de labrador que tratara de salvar la vida de un bebé).


Un swatch que cuesta dos veces su sueldo y unas deportivas GANSO.

Definitivamente ni estoy casada. ¡Ni quiero estarlo!

DE CULO Y CUESTA ABAJO


.

-¿Por qué no tenemos historias qué contar?
-¿Cómo que no tenemos historias qué contar?
-Si juntas nuestras historias...
-...escribes un blog?

Una podría pensar - y pensó- que arpías, sabios y demás familia podrían haberse enfadado al ver sus nombres y anécdotas publicadas por ahí: pero lo cierto es que, a falta de pegas, me sobran los apoyos. Aunque no consigo que las arpías colaboren en un estudio de campo, otras se entregan a la causa. Así que esta entrada va dedicada a Julia que, aunque me ha abandonado vilmente física y sentimentalmente -la tía ya se está zurciendo calcetines con su nuevo hilo- aún se acuerda un poco de mí.

Creo que ya sé lo que se propone regalarme para mi 18 cumpleaños (puede que no cumpla 18, pero puesto que aún me los siguen echando, digo yo que podré creérmelo): una almohada culo. (En su otra versión, 'El Torso', espero)
Todo empezó con mi madre y su manía de llamarme culo o pellizcarme el idem, de ahí pasé a considerar culo como apodo cariñoso más interesante que neni o tron, y ahora, todo son culos, yo soy un culo, ellas más y ahora me los ofrecen.
Pregunta Julia: ¿nos hemos vuelto locos por un abrazo?
Contesta Lola: no recuerdo la última vez que me abrazaron... ¿tengo que esperar a mi cumpleaños para conseguir que un culo me abrace?