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ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE


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Gran parte de mi tiempo vital discurre en el transporte público. En esos momentos de soledad y aburrimiento introspección, mi cabeza viaja sola a mundos insólitos. Tan pronto estoy imaginando mi vida entre gorilas como confeccionando el menú de la semana.

Las ensoñaciones, que no las planificaciones –el menú de la semana es de lo más inocuo-, conllevan un elevado riesgo: por ley, todo aquello que imagino nunca se cumple. Es un hecho comprobado que toda la gente interesante con la que he soñado despierta, una vez imaginada, nunca llega a materializarse. Por lo que nunca viajaré al Congo a buscar a Amy la gorila así que, puede que críe kiwis en Nueva Zelanda…¡mierda! Ya no puede suceder tampoco.

En los múltiples trayectos de hoy me ha dado por pensar el tiempo que paso sola. No es que me guste, pero me ha hecho acostumbrarme a ciertas situaciones. Conozco a mucha gente que le da vergüenza comer solo, ir al cine solo o hablar solo. Sin embargo a mí me dan vergüenza cosas absurdas como llevar maletas grandes, que mis zapatos hagan ruido por la calle o encontrarme con alguien inesperado.

Está la típica de encontrarte con un compañero del colegio o la facultad y fingir que no le ves, y luego está la atípica de ver a un ex en el metro y tirarte al suelo para que no te vea. Bueno ex, por llamarlo algo, que así dicho puede parecer hasta comprensible que habiendo tenido sentimientos de por medio, saludarlo pueda suponer un reto. Desengañaos, hablo de unos morros y de mi pardeza máxima.

Lo más parecido a un ex que tengo es no-novio. Y a él aún no he accedido a verle. Ahí sigue al pie del cañón, pretendiendo que estamos en la tercera fase de aceptación y superación. El bucle acecha pero…VIVE LA RÉSISTANCE!

EL BUCLE


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En primer lugar, mis más sinceras disculpas a las hordas de fans que no tengo por haber abandonado mis quehaceres. Vuelvo a la carga.

Tras unos días de pereza máxima de comer-dormir-comer y sin ninguna novedad o despropósito de año nuevo a la vista, un mensaje en plena resaca de Nochevieja me sacó de mi trance de 2010, más conocido como El Bucle. 

El 1 de Enero del año pasado me sorprendía la noticia de que mi queridísima María se quedaba soltera. Mr Paz Interior, parco en palabras, la abandonaba en su nido de amor. 
Cuando me la encontré encerrada en su cuarto aniquilando cualquier símbolo navideño ninguna de las dos nos imaginamos que el muy jñsdnferññs volvería a dar señales de vida. Pero así fue. 
Mientras yo lidiaba por preservar mi soltería de los continuos ataques de No-novio, la María se ahogaba en un mar de lágrimas cada vez que Mr Paz Interior alteraba nuestra idem a través de facebook, msn, skype, móvil y hasta spotify!
Junio llegó sin que ninguna lo esperara y nuestro estatus quo seguía en las mismas. Si hay dos indecisas en el mundo somos ella y yo. Intercambiábamos discusiones monotemáticas sobre los respectivos bañadas en cerveza en cigarros hasta el alba.

Yo: Otra vez, que si quiere algo más, que si no está contento. Pero en cuanto parece que la única opción es dejarlo recula y me suplica seguir condenado al yugo de mi soltería.

María: Juaaa, puta redicha estas hecha. Otra vez el comemierda este, que si no estamos bien juntos, pero tampoco separados, que qué hacemos? Que decida yo.

Meses y meses atrapadas en el bucle. Entre eso y las semanas que pasamos encerradas en casa reviendo Lost hasta captar más detalles que los escritos por los guionistas me sorprende no haber desenfundado mi camisa de fuerza.

En junio No-novio tomó la decisión por mi. Se acabó lo que se daba.
Hasta que meses más tarde volvimos a las andadas. Y así cada mes. Hasta que este otoño cuando exponía la nueva situación en el Consejo de Sabios, todo parecía haberse estabilizado.

CdS: Lola, dejalo, no vais a ninguna parte.

Yo: que nooo, que ahora justo lo ha entendido, estamos bien.

En Nochevieja fui dejada por enésima vez. (¡Feliz día de la Marmota!) Sólo que esta vez, estoy decidida (yiiiiihaaa!) a salir del bucle. 

No tengo noticias de María, pero la última vez que hablé con ella seguía inmersa en el bucle.

Lo peor de todo, que ahora que he salido de mi realidad alternativa repetitiva no sé como caminar en el mundo real.

El Consejo de Sabios opina que estoy muy guapa sin no-novios.

FIESTA DE MACIZAS


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Hace unos días No-novio me invitó a una fiesta, era el cumpleaños de un amigo suyo y había barra libre de cerveza. En los pros la cerveza, en los contra la socialización. Conozco muy poco a sus amigos y no me siento muy cómoda porque me consta que no tengo papeletas para convertirme en su mejor amiga precisamente.
Mi madre desconociendo las circunstancias, en su afán por convertirme en un animal social y ante mis repetitivos: "me da pereza" y "no conozco a nadie" me obligó, literalmente, a ir.
No me preguntéis qué se me pasó por la cabeza, pero decidí que lo único que podía hacer era jugar la baza de la buenorra que no habla con nadie; es decir: ey, esa tía por qué está sola? Es una borde? Una marginada? No! Es una buenorra! Me esforcé cuanto pude en parecerme a una.
Completamente metida en mi papel, llegué al bar. No-novio salió a mi encuentro haciendo eses como ya me temía. Traspasamos el umbral y......cuál es mi sorpresa al descubrir que hordas de macizas se habían congregado en el bar para echar por tierra mi única baza!!??!!! Vale, hordas no, pero había unas 8 macizas (de las de verdad, no de las que se disfrazan para jugar el papel de buenorra solitaria) bailando Loca de Malena Gracia.
Mi baza quedaba descartada así que me la jugué al plan B de barra libre: tu afíncate en la barra y mantente entretenida con la birra.
Algunas macizas debieron leer mi pensamiento y llevaron sus minivestidos hasta el hueco que había vislumbrado frente al grifo de cerveza.
Me tocó socializar. Porque una no puede confiar en No-novio, que cuando está de copas entre amigos, tiene dos modos: o darme la espalda o mirarme con ojos golosos.
Tras intercambiar algunas frases, y dedicar muchos silencios a liar cigarros, el hermano del homenajeado, un señor cuarentón, se apiadó de mi y me tomó bajo su ala.
Toda la noche estuvo invitandome a copas, contandome anécdotas y divirtiendome. (De vez en cuando se unía No-novio).
Finalmente se fue, pero yo ya andaba contenta y social; así que pasé a mi pasatiempo favorito: hacer el ridículo. No contenta con creerme una buenorra en el país de la buenorridad, fui alabando el gusto a todos los afortunados machos alfa, que se sonrojaban de oír mis burradas; me metí en una competición con Buenorra-moderna sobre quién hablaba mejor francés...estoy segura de que podría haberla ganado, lástima que sólo me salieran algunos balbuceos mientras ella me miraba incrédula; y finalmente acabé riendome descaradamente de su amigo feo -que dicho sea de paso, se parece a mi.
Acabé la noche dormitando en la parada de mi autobús, mientras le gritaba a No-novio por teléfono que el hermano calvo y cuarentón de su amigo me quería trincar.
Así se lo contaba ayer a mis amigos al Consejo de Sabios. Se rieron bastante. Más me he reído yo hoy cuando No-novio me ha dicho: El hermano del cumpleañero que te quería trincar es gay.

EL ERASMUS


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Cuando mi hermana se fue con una beca a Bélgica, muy poca gente sabía o hablaba sobre el Erasmus. Pasaron los años y ahora parece una condición necesaria para licenciarse. Primero ella a Bélgica, luego mi hermano a Francia y años más tarde me tocaría el turno a mí, nada extraño teniendo en cuenta que he sido una experta en becas.
Lo primero fue elegir destino; en mi caso, el destino me eligió a mí. Hacer las maletas  y babum, nueva ciudad, nuevo todo.
Con el mito orgasmus en la cabeza una se podía esperar cualquier cosa. Lo cierto es que cada Erasmus es muy distinto aunque la constante es la vaguería, el alcohol y las rupturas.
De todas las parejas que me rodearon durante mi Erasmus (seguramente más de 10) sólo sobrevivió una, la de mi compañera de piso y su novio con nombre de elemento químico a los que tengo en el pedestal de las relaciones.
Dentro de las parejas Erasmus podemos distinguir dos roles, Ulises y Penélope, uno viaja el otro espera. Hubo de todo: parejas de ensueño que sobrevivieron la distancia pero no el regreso, Ulises que se dieron cuenta de que si Penélope decía ven no lo dejaban todo; Penélopes que cambiaron de rey/reina en ausencia de Ulises y mutuos acuerdos de ruptura.

Tenemos a Paz y a su gordo, aparentemente felices hasta que pasado febrero, Ulises-Paz decidió buscar más allá de Ítaca y encontró a un francés. Tenemos a Laura-Ulises enamorada de Mr Mundo Interior-Penélope, que en fin de año decidió visitarla para nunca más volver; tenemos a Blondie-Ulises y Percy-Penélope que duraron y duraron hasta que volvieron a estar juntos y rompieron; y por último, mi historia.
Aterricé soltera y entera, pero menos entera que de costumbre, un no-novio me no-esperaba también de Erasmus en otra ciudad. En mi camino se cruzó un guiri de lo más majo, que como se decía por aquellas tierras “me llevó al monte”. Soy muy dada a historias simples, pero me persiguen las complicaciones; así que mientras lidiaba por mantener mi relación sin compromisos con No-novio, él se empeñaba en salvar las distancias con toneladas de llamadas y postales; y mientras me metía en el fuego cruzado de tejos con el Guiri, irrumpía a la vez en un triángulo amoroso.
Resulta que le pisé el Guiri a una buenísima amiga que ya le había echado el ojo sin comerlo ni beberlo (bueno beber, bebí mucho ron).

Con el guiri todo acabó bien, amigos ante todo; con la amiga, en apariencia siempre estuvo bien, en el fondo nunca estaré segura (estos europeos que son muy fríos); y con no-novio, se hartó de que no le contestara las postales y me plantó (aunque cuando volvimos a Ítaca retomamos lo que teníamos, en términos de NO-novios, por supuesto).

Algunas fueron con novio y volvieron solteras, otras fueron solteras y regresaron novio, otras fueron solteras y volvieron idem y otras estamos SOMOS solteras.

No es por acojonar al personal, pero algo tiene el Erasmus en contra de las parejas; aunque mi teoría es que la epidemia sólo afecta a parejas que hacen aguas por algún lado.